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Plato de albóndigas de pollo en salsa de tomate con almendra laminada y perejil, junto a pechugas de pollo, carne de pollo picada, huevos, ajos y aceite de olivaRecreación virtual
Ligeras y jugosas

Albóndigas de pollo

Albóndigas de pollo en salsa con guisantes: más ligeras que las de ternera, muy jugosas y perfectas para toda la familia, también para los más pequeños.

  • 40 minutos
  • Dificultad baja
  • 4 personas

Preparación de albóndigas de pollo

  1. Preparar la masa

    Remoja la miga de pan en la leche durante 5 minutos, escúrrela ligeramente y mézclala en un bol con el pollo picado, el huevo, los ajos muy picados, el perejil, sal y pimienta. Mezcla lo justo para integrar, sin amasar de más, tapa el bol y déjalo reposar 20 minutos en la nevera.

    Albóndigas crudas recién formadas sobre una tabla de maderaRecreación virtual
    Albóndigas recién formadas
  2. Formar y dorar

    Con las manos húmedas, forma bolas del tamaño de una nuez. Pásalas por harina, sacude el exceso y dóralas en una sartén con aceite a fuego medio-alto durante 3 o 4 minutos, solo para sellarlas por fuera. Resérvalas sobre papel absorbente.

  3. Hacer la salsa

    En una cazuela con dos cucharadas del aceite de dorar, pocha a fuego lento la cebolla, la zanahoria y el ajo picados durante 10 minutos. Añade el tomate frito, sube el fuego, vierte el vino blanco y deja que se evapore el alcohol 2 minutos. Incorpora el caldo y el laurel.

  4. Guisar las albóndigas

    Si prefieres una salsa fina, tritúrala antes de seguir. Mete las albóndigas y los guisantes, tapa y cuece 12-15 minutos a fuego suave. Mueve la cazuela en vaivén de vez en cuando en lugar de remover con cuchara, así no se rompen.

    Cazuela de barro roja con albóndigas en salsa y guisantes sobre una mesa de maderaRecreación virtual
    Albóndigas guisadas con guisantes
  5. Servir

    Rectifica de sal, deja reposar 5 minutos fuera del fuego y sirve con pan para mojar en la salsa.

El pollo tiene poca grasa: si usas solo pechuga, añade una cucharada de aceite de oliva a la masa para que las albóndigas no queden secas.

Consejos para unas albóndigas de pollo jugosas

Manos extendiendo con suavidad la masa de carne picada sobre la encimeraRecreación virtual
Trabaja la masa con suavidad
  • Mezcla muslo y pechuga: el muslo aporta la grasa y el sabor que le falta a la pechuga.
  • Miga en leche mejor que pan rallado: la miga remojada retiene la humedad dentro de la albóndiga durante la cocción.
  • No las aprietes: forma las bolas con suavidad; cuanto más compactas, más duras quedan.
  • Sella, no frías del todo: el dorado es solo por fuera, la cocción termina en la salsa.
  • Punto de cocción: el pollo debe alcanzar 75 °C en el centro. Pasarse de ahí es lo que las reseca.

Seguridad alimentaria con el pollo

  • No laves el pollo crudo bajo el grifo: solo esparce las bacterias por el fregadero.
  • Usa una tabla y un cuchillo exclusivos para la carne cruda y lávate las manos después de manipularla.
  • Guarda el pollo picado en la nevera a 4 °C o menos y cocínalo en las 24 horas siguientes a la compra.
  • Si lo congelas, descongélalo en la nevera y no lo vuelvas a congelar crudo.

Tienes más detalles sobre cómo guardarlas ya cocinadas en cómo conservar las albóndigas.

¿Cómo acompañar las albóndigas de pollo?

  • Arroz blanco: absorbe la salsa y convierte el plato en una comida completa.
  • Puré de patatas: suave y cremoso, el favorito de los niños.
  • Patatas panaderas: horneadas con cebolla, aportan un punto rústico.
  • Cuscús: rápido y ligero, combina muy bien con la salsa de verduras.

Si te apetece cambiar de salsa, prueba con la salsa de almendras o con un curry suave.

Propiedades de las albóndigas de pollo

  • El pollo aporta proteínas de alto valor biológico con menos grasa saturada que la ternera o el cerdo.
  • Es fuente de vitaminas del grupo B, especialmente B3 y B6, y de minerales como el fósforo y el selenio.
  • Su textura tierna y su sabor suave lo hacen fácil de digerir y muy adecuado para niños y personas mayores.

Menú con albóndigas de pollo